La digitalización de los servicios financieros alcanza un punto crítico: el uso de canales físicos para el envío de dinero desde el extranjero es ahora marginal.
Durante el primer trimestre de 2026, México captó US$ 14,457 millones en remesas, de los cuales el 99% se procesó mediante transferencias electrónicas. De acuerdo con datos del Banco de México, este canal se consolidó frente al uso de efectivo (0.8%) y órdenes de dinero (0.2%).
"Por primera vez, los depósitos directos en cuenta superaron al cobro en efectivo dentro de las transferencias electrónicas, representando el 52.7% del flujo total."
Este cambio estructural es fundamental para el IVSD. La madurez de la infraestructura digital permite que el promedio por operación suba a US$ 417, demostrando que la confianza en las aplicaciones de banca móvil y plataformas Fintech es el motor de la economía regional.